Todo cálculo de amortización de la aerotermia se reduce a tres cifras: la inversión incremental (lo que cuesta la aerotermia menos lo que igualmente te habrías gastado en sustituir la caldera), el ahorro anual en energía y la vida útil del equipo. Con las tres sobre la mesa, la división es inmediata y las sorpresas desaparecen. El problema es que la publicidad del sector suele mezclar marcos —a veces divide la inversión total, a veces la incremental; a veces incluye incentivos fiscales, a veces no— y de esa mezcla salen tanto los "se paga sola en tres años" como los "no se amortiza nunca". Ninguno de los dos extremos resiste el cálculo hecho con criterio.
Las tres cifras que gobiernan el cálculo
Inversión incremental. Una instalación de aerotermia para vivienda media cuesta entre 8.000 y 15.000 € —el desglose del presupuesto real, partida a partida, explica de qué depende esa horquilla—. Pero si tu caldera está al final de su vida útil, la comparación justa no es contra cero: una caldera de condensación nueva cuesta 2.500-4.500 € instalada. La inversión que de verdad tiene que recuperarse es la diferencia, entre 4.000 y 6.000 € en la mayoría de los casos. Comparar contra la inversión total solo tiene sentido cuando la caldera actual es reciente y funcionaría muchos años más —y en ese caso, como veremos, la recomendación suele ser esperar.
Ahorro anual. Para una vivienda de 100 m² en zona climática D con demanda estándar (9.000 kWh térmicos al año entre calefacción y agua caliente), la caldera de gas con rendimiento del 92 % consume unos 9.783 kWh de gas, que a precio mixto de 2026 (0,11 €/kWh entre término fijo y variable) suponen unos 1.076 € al año. La misma demanda cubierta por una aerotermia con SCOP 4,0 son 2.250 kWh eléctricos: unos 382 € a 0,17 €/kWh. La diferencia ronda los 700 € anuales; en viviendas más pequeñas o en climas suaves baja hacia los 400 €, y en unifamiliares de clima frío la supera. Además, si el gas se da de baja del todo, desaparece también su término fijo, un ahorro adicional que estas cuentas ni siquiera incluyen.
Vida útil. Una aerotermia de calidad dura entre 15 y 20 años. Es la cifra que da sentido a todo lo demás: un plazo de retorno de 7 años sobre un equipo que vivirá 18 significa una década larga de ahorro neto una vez recuperada la inversión.
Tres escenarios calculados
La tabla siguiente aplica el mismo método a tres viviendas tipo. Las hipótesis son las mismas en los tres casos: gas a 0,11 €/kWh (precio mixto de factura), electricidad a 0,17 €/kWh, rendimiento de caldera del 92 % e inversión incremental de 4.500 a 6.500 € según el tamaño del equipo. La columna final aplica la deducción estatal del IRPF del 40 % con su tope de base (7.500 €), que en una instalación de este importe devuelve el máximo: 3.000 €.
| Escenario | Demanda | SCOP | Ahorro anual | Sin deducción | Con deducción 40 % |
|---|---|---|---|---|---|
| Piso 90 m² · zona climática C (Valencia, Sevilla, Barcelona) | 6.500 kWh/año | 4,2 | ≈ 500 €/año | ≈ 9 años | ≈ 3 años |
| Vivienda 100 m² · zona climática D (Madrid, Toledo, Zaragoza) | 9.000 kWh/año | 4,0 | ≈ 700 €/año | ≈ 7 años | ≈ 3 años |
| Unifamiliar 140 m² · zona climática E (Burgos, Soria, León) | 13.000 kWh/año | 3,7 | ≈ 950 €/año | ≈ 7 años | ≈ 4 años |
Dos lecturas importan más que los decimales. La primera: sin ningún incentivo, la aerotermia se paga sola en el entorno de los 6-12 años en toda España, siempre que el equipo esté bien dimensionado y los emisores trabajen a baja temperatura. La segunda: la deducción fiscal vigente cambia la categoría de la decisión, porque acorta el plazo aproximadamente a la mitad y lo deja por debajo del umbral psicológico de los cinco años en los escenarios habituales.
La deducción del IRPF: el acelerador con fecha de caducidad
Desde el cierre del Programa 4 de Next Generation a nuevas solicitudes el 30 de junio de 2026 —la prórroga del RD 326/2026 solo alcanza a la ejecución de los programas de edificio y barrio ya concedidos—, el incentivo vigente para una instalación que empiece hoy es la deducción estatal del IRPF del RD-Ley 19/2021. El tramo relevante para la aerotermia es el del 40 % sobre una base máxima de 7.500 € anuales: aplica cuando la obra reduce al menos un 30 % el consumo de energía primaria no renovable o lleva la vivienda a clase A o B, algo que la sustitución de una caldera de gas por aerotermia consigue de forma habitual. El requisito operativo es acreditarlo con certificado energético antes y después de la obra, y el posterior debe emitirse antes del 1 de enero de 2028.
Las fechas mandan: el tramo del 40 % (y el del 20 %) cubre obras pagadas hasta el 31 de diciembre de 2026. Quien contrate una instalación este otoño debería vigilar que los pagos queden dentro del ejercicio para no perder base de deducción. Existe además un tramo del 60 % para rehabilitaciones de alcance en edificios completos, con horizonte más largo (31 de diciembre de 2027), que cubrimos en la guía de la deducción del RD-Ley 19/2021.
Qué alarga la amortización (y cómo evitarlo)
Los plazos de la tabla se rompen por tres vías conocidas. La primera son los radiadores antiguos a alta temperatura: pedirle a la bomba agua a 70 ºC hunde el COP estacional a 1,5-2 y el ahorro frente al gas se evapora; la solución es sobredimensionar radiadores o pasar a suelo radiante, una inversión de 3.500-9.000 € que se recupera en 4-7 años solo por la mejora del rendimiento. La segunda es la tarifa eléctrica equivocada: la aerotermia desplaza buena parte de su consumo a horas valle, y una tarifa con discriminación horaria bien elegida reduce el coste medio un 15-25 %; en guiaenergia.online, nuestra publicación hermana sobre factura eléctrica, está el detalle por tarifas y comunidades. La tercera es el dimensionado: una bomba sobredimensionada arranca y para constantemente y una infradimensionada vive de la resistencia de apoyo; ambas destruyen el SCOP con el que se hizo el cálculo. El recorrido completo del cambio está en cambiar la caldera por una bomba de calor.
Hay también un caso en el que el cálculo recomienda no hacer nada todavía: si tu caldera tiene menos de cinco años y funciona bien, la comparación pierde el marco incremental —el gasto de sustituirla no era inminente— y el plazo se va a 10-15 años. Salvo ayudas extraordinarias, lo racional es programar el cambio para el final de la vida útil de la caldera y, mientras tanto, invertir en lo que sí amortiza rápido: aislamiento y regulación.
Pasa de la tabla a tu factura
Los escenarios de esta guía usan demandas y precios tipo. Tu cálculo real depende de la demanda térmica de tu vivienda, del SCOP del equipo que te hayan presupuestado y de tus tarifas concretas de gas y electricidad. Introducirlos lleva dos minutos: