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Lana de roca insuflada

Técnica de aislamiento térmico que rellena la cámara de aire de una fachada de doble hoja con copos de lana mineral inyectados a presión por perforaciones puntuales, sin derribar paramentos ni montar andamios. Se aplica en edificios con cámara de aire accesible, típicamente construidos entre 1960 y 1990.

La lana de roca insuflada es la técnica de rehabilitación energética que rellena la cámara de aire de una fachada de doble hoja con copos de fibra mineral, inyectados a presión a través de perforaciones puntuales en el paramento, sin necesidad de derribar tabiques ni montar un sistema de aislamiento exterior. La cámara de aire, frecuente en los edificios residenciales españoles de la segunda mitad del siglo XX, se proyectó como barrera frente a la humedad y no como aislante térmico, así que con frecuencia está vacía o con un material degradado que ya no aísla.

El material insuflado es lana mineral —de roca o de vidrio— fabricada conforme a la norma europea de producto UNE-EN 14064-1, que regula los productos aislantes térmicos formados in situ a partir de lana mineral. Las fichas técnicas de los fabricantes que comercializan sistemas de insuflado en España declaran una conductividad térmica (λ) que ronda entre 0,034 y 0,036 W/(m·K) según el producto y la densidad de aplicación, y una clasificación de reacción al fuego Euroclase A1, la más alta posible: el material es incombustible y no contribuye a propagar un incendio.

La densidad de aplicación varía según el fabricante y el sistema, habitualmente entre 25 y 55 kg/m³, y cada ficha técnica fija un espesor mínimo de cámara distinto para que el producto rinda según lo declarado, que puede ir de 4 centímetros a 8 centímetros. Las mismas fichas recogen la absorción de agua a corto plazo, casi siempre por debajo de 1 kg/m² conforme a la norma EN 1609, y la resistencia a la difusión de vapor de agua, con un factor MU próximo a 1, lo que indica un comportamiento higroscópico favorable siempre que la cámara esté seca en origen.

La técnica exige que la cámara de aire sea continua y esté libre de obstrucciones —vigas de canto, cascotes caídos durante la construcción, cajas de persiana mal selladas—, porque cualquier hueco sin acceso directo desde el punto de inyección queda sin rellenar. No es aplicable en fachadas de hoja simple, como el ladrillo macizo sin cámara o el hormigón compacto, donde la alternativa habitual es el aislamiento térmico exterior (SATE) o un trasdosado por el interior. Antes de contratar la obra conviene verificar el estado real de la cámara con una endoscopia industrial a través de un orificio de prueba, porque una cámara con humedad activa u obstruida cambia por completo la viabilidad de la técnica.

El precio por metro cuadrado, el cálculo de cuánto baja la transmitancia térmica (U) de un muro tipo tras insuflar la cámara y las deducciones del IRPF que siguen vigentes para esta actuación se explican, con sus fuentes oficiales y sus cifras, en nuestra guía del insuflado de lana de roca en cámara.

Fuentes oficiales

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