Glosario · eficiencia energetica

Lana de roca insuflada

Sistema de aislamiento térmico por inyección de copos de lana de roca (fibra mineral) en cámaras de aire de fachadas existentes mediante taladros de 18-22 mm desde el exterior, sin demolición de paramentos ni andamios pesados. Solución habitual para rehabilitación energética rápida en edificios con cámara de aire.

La lana de roca insuflada es una técnica de rehabilitación energética que permite aislar fachadas existentes con cámara de aire (frecuentes en edificios construidos entre 1960 y 2007 en España) sin obra interior ni montaje de SATE exterior. El procedimiento consiste en perforar la fachada exterior con taladros pequeños siguiendo retícula calculada (típicamente cada 80-120 cm en horizontal y 150-200 cm en vertical), insuflar copos de lana de roca de densidad 60-80 kg/m³ a presión hasta colmatar la cámara, y sellar los taladros con mortero del mismo color de la fachada.

La conductividad térmica del material insuflado oscila entre 0,036 y 0,040 W/m·K según densidad y compacidad alcanzada. Para una cámara de aire estándar de 5-7 cm, la mejora de transmitancia U de la fachada cae típicamente del rango 1,4-1,8 W/m²·K (sin aislar) al rango 0,4-0,6 W/m²·K (insuflada). La reducción de demanda de calefacción ronda el 20-30 % en vivienda media. El coste por metro cuadrado de fachada tratada está entre 22 y 38 € en 2026 según altura y accesibilidad, lo que sitúa la actuación entre las más rentables de la rehabilitación parcial.

La técnica tiene tres limitaciones que determinan su viabilidad. Primera, exige cámara de aire continua sin obstrucciones internas (vigas de canto, pilares estructurales, cajas de persiana mal selladas pueden generar bolsas sin rellenar). Segunda, no funciona en muros macizos (frecuentes en edificios anteriores a 1950 y en muchas viviendas unifamiliares modernas con muro de hormigón), donde la solución es SATE exterior o trasdosado interior. Tercera, no resuelve puentes térmicos en encuentros con forjado, pilares o ventanas: para esos puntos hace falta intervención específica.

El control de calidad incluye verificación con cámara termográfica antes y después de la actuación. Sin termografía no hay manera de confirmar que la cámara se ha rellenado completamente sin huecos, y un instalador serio entrega informe termográfico como parte del servicio. La lana de roca tiene además clasificación al fuego A1 (no combustible), comportamiento higrométrico bueno (no acumula humedad si la cámara estaba seca) y estabilidad dimensional a largo plazo (no se asienta en décadas).

Para acceder a ayudas Next Generation Programa 1 (rehabilitación de envolvente), la lana de roca insuflada califica como mejora térmica subvencionable cuando se justifica reducción de demanda ≥30 %. La justificación requiere certificado energético antes y después que evidencie el salto. Combinada con sustitución de ventanas y aislamiento de cubierta, la actuación completa puede acceder al tramo del 65-80 % de subvención del Programa 3.

Fuentes oficiales

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