Rehabilitación energética Aerotermia Publicado 2026-06-15

Aerotermia en zona mediterránea:
por qué casi siempre se sobredimensiona.

El dimensionado por catálogo o por regla del pulgar es la causa principal de funcionamiento ineficiente de las bombas aerotérmicas residenciales en España. En zona climática mediterránea —A y B del Código Técnico— el efecto es generalizado: presupuestos que proponen bombas de 12 a 14 kilovatios para viviendas con demanda térmica real de 3.000 a 4.500 kilovatios hora anuales, donde bastarían 6 u 8 kilovatios de potencia instalada. La diferencia no es conservadurismo prudente; es ineficiencia que el propietario paga durante quince o veinte años en su factura eléctrica.

Mapa estilizado de la costa mediterránea sobre papel cálido con sol bajo y bomba aerotérmica pequeña al lado
En zona climática CTE A o B, la bomba que se instala suele duplicar la demanda térmica real de la vivienda.

La tesis, en una frase

Una bomba aerotérmica residencial funciona en su mejor punto de rendimiento estacional cuando opera entre el cincuenta y el setenta por ciento de su carga nominal durante la mayor parte del tiempo. Las bombas dimensionadas a la carga punta del día más frío del año en una vivienda residencial mediterránea pasan ochenta por ciento de su vida útil por debajo del veinticinco por ciento de carga, lo que rebaja el coeficiente de rendimiento real un treinta por ciento respecto al nominal de catálogo y multiplica los ciclos de arranque. Reducir la potencia instalada en zona mediterránea no es perder margen; es ganar eficiencia operativa, alargar la vida del compresor y reducir el ruido durante quince o veinte años de uso real.

Demanda térmica anual vivienda 90 m² zona A

3.000-4.500

Calefacción y agua caliente sanitaria combinadas. La misma vivienda en zona D consume 8.000-10.000 kWh anuales; en zona E supera los 12.000.

Fuente: IDAE — Guía técnica condiciones climáticas exteriores de proyecto

Las zonas climáticas A y B del CTE en una página

El Código Técnico de la Edificación clasifica el territorio español en cinco zonas climáticas de severidad invierno —A, B, C, D, E— y cuatro de verano. La asignación se hace por capital de provincia con corrección por altitud cuando el municipio se eleva más de 200 metros sobre la capital o supera los 800 metros sobre el nivel del mar. El Documento Básico HE publica la tabla completa con la zona exacta de cada capital y la regla de corrección.

La zona A es la más suave: temperatura media anual templada, invierno corto y poca dureza, demanda térmica reducida. Cubre el litoral mediterráneo sur y sureste: Almería, Murcia, Alicante, las islas Canarias en su totalidad y las costas más bajas de Málaga y Granada. La zona B se sitúa un escalón por encima: Sevilla, Córdoba, Huelva, Cádiz y Málaga interior; Valencia, Castellón, Tarragona y Barcelona litoral; Mallorca y Menorca; y las capitales del interior con altitud media como Ciudad Real y Toledo. Entre las dos cubren prácticamente todo el arco mediterráneo y atlántico sur, además de buena parte del centro peninsular de altitud baja.

Para esta zona combinada A más B, la demanda térmica anual de una vivienda residencial estándar de 90 metros cuadrados con aislamiento medio se mueve entre 3.000 y 4.500 kilovatios hora anuales (calefacción más agua caliente sanitaria). Es la cifra de referencia que el propietario debe tener clara antes de cualquier presupuesto. Cualquier instalador que proponga potencia sin haberla calculado primero está improvisando.

La demanda térmica real frente a la demanda de catálogo

Las reglas de pulgar tradicionales del sector —"100 vatios por metro cuadrado", "1 kilovatio por habitación"— vienen de cálculos hechos sobre el parque inmobiliario de los años setenta y ochenta, sin aislamiento térmico relevante, con ventanas antiguas de carpintería aluminio sin rotura de puente térmico y con calderas de gas o gasoil dimensionadas con criterios conservadores ligados al combustible. Aplicadas a una vivienda residencial española posterior al CTE 2006, esas reglas sobrestiman la demanda real entre un cincuenta y un cien por ciento.

El cálculo de carga térmica correcto se hace conforme a la norma UNE EN 12831 (Sistemas de calefacción en edificios — Método para el cálculo de la carga térmica nominal) o, alternativamente, siguiendo el procedimiento simplificado del Documento Básico HE 1 anejo D del Código Técnico de la Edificación. Ambos métodos ponderan la transmitancia térmica de la envolvente real, los puentes térmicos lineales, la infiltración de aire, la radiación solar pasiva por hueco y orientación, las ganancias internas y la temperatura exterior de diseño de la zona climática concreta. El resultado es un número honesto, no una estimación gruesa.

El error operativo más habitual del instalador no es matemático sino procedimental. Coge la superficie útil de la vivienda en metros cuadrados —noventa, cien, ciento veinte—, la multiplica por un coeficiente fijo en vatios por metro cuadrado —setenta, ochenta, cien, según escuela— y propone la potencia comercial inmediatamente superior al resultado. Para una vivienda de noventa metros con coeficiente cien, el resultado es nueve kilovatios; propone bomba de diez. Para la misma vivienda con coeficiente ciento veinte (escuela "conservadora"), el resultado es diez coma ocho; propone bomba de doce o catorce. La realidad física de esa vivienda en zona A puede ser una demanda punta de cuatro o cinco kilovatios. La diferencia entre seis y catorce kilovatios de potencia instalada no es un margen prudente; es un factor de dos sobre la realidad.

El error se amplifica porque ningún incentivo lo corrige. El instalador gana más con la bomba grande. Mientras estuvo abierta, la ayuda Next Generation cubría un porcentaje del coste y reducía la sensibilidad del cliente al precio absoluto; la deducción del IRPF vigente suaviza hoy el precio final con un efecto parecido. Y los foros y blogs del sector siguen citando reglas obsoletas como si fueran verdades técnicas. El propietario sin asesor independiente recibe presupuestos coherentes entre sí —los tres instaladores proponen bombas de tamaño similar— y asume que la coherencia valida el resultado. La coherencia entre presupuestos del mismo sector con el mismo error procedimental no valida nada; solo confirma el error.

El dimensionado por catálogo no es matemática, es cultura del sector. Tres presupuestos que coinciden con el mismo error no validan el dimensionado: lo confirman.
— Análisis editorial · UNE EN 12831 + CTE DB HE 1

Tres consecuencias operativas del exceso de potencia

Las consecuencias del sobredimensionado son técnicamente verificables y económicamente cuantificables. Conviene conocerlas porque ningún instalador las menciona en presupuesto.

Primera: ciclos cortos de funcionamiento. Una bomba muy potente cubre rápidamente la demanda térmica del edificio, alcanza temperatura de consigna en quince o veinte minutos, se detiene, deja que la inercia caiga, vuelve a arrancar. Cada arranque consume entre tres y cinco veces más energía que el funcionamiento estacionario. Una bomba que da veinte ciclos por hora en lugar de cuatro tiene rendimiento estacional cincuenta por ciento peor que su valor de catálogo.

Segunda: vida útil reducida. El compresor de una bomba aerotérmica está diseñado para soportar entre cincuenta mil y cien mil arranques durante su vida útil teórica. Una bomba con ciclos cortos puede acumular esa cifra en seis o siete años en lugar de quince o veinte. La sustitución anticipada del compresor —que suele costar entre el cuarenta y el sesenta por ciento del valor del equipo completo— elimina la ventaja económica de la inversión inicial.

Tercera: ruido y vibración aumentados. Los arranques y paradas frecuentes generan picos de ruido sustancialmente más perceptibles que el funcionamiento estacionario. En patios interiores cerrados, terrazas comunitarias o medianeras con vecinos cercanos, esto se convierte en motivo de queja recurrente y, ocasionalmente, en causa de retirada forzosa del equipo por incumplimiento de la ordenanza municipal de ruidos.

Cómo dimensionar correctamente

El procedimiento honesto exige cinco pasos secuenciales. No es complicado pero requiere disciplina técnica que muchos instaladores se saltan.

  1. Calcular la carga térmica nominal según UNE EN 12831. La norma define el procedimiento para obtener la potencia térmica necesaria para mantener la temperatura interior de diseño en condiciones exteriores de proyecto. Considera transmitancia de cerramientos, puentes térmicos, infiltración, ventilación reglamentaria y temperatura de diseño según zona climática.
  2. Calcular la demanda térmica anual integrando la carga punta a lo largo del periodo de calefacción (típicamente 1.500-2.500 horas equivalentes en zona A-B). La demanda anual en kilovatios hora se obtiene multiplicando la carga media por las horas equivalentes.
  3. Ponderar con factor de simultaneidad ACS. Cuando la bomba cubre además agua caliente sanitaria, hay que considerar que el consumo punta de ACS rara vez coincide con la punta de calefacción. La potencia total no es la suma aritmética de ambas; es la suma ponderada con factor 0,7-0,85.
  4. Elegir bomba con potencia nominal igual o ligeramente superior a la carga punta calculada. La modulación de las bombas modernas (compresor inverter con rango 25-100 % de carga) permite trabajar eficientemente a carga parcial; el sobredimensionado deliberado al doble de la carga es siempre contraproducente.
  5. Validar el rendimiento estacional esperado cruzando el SCOP nominal del modelo elegido (ficha técnica fabricante) con la zona climática real, según norma EN 14825. Bombas A++ con SCOP nominal 4,0-4,5 funcionando en zona A o B mediterránea pueden alcanzar SCOP real superior a 5,0; en zona D-E el SCOP real cae al rango 3,5-4,0.

Comparación con datos concretos

Vivienda 90 m² bien aislada en zona climática A

Dimensionado por catálogo

14 kW

Regla 100 W/m² + bomba comercial inmediatamente superior. Margen de seguridad inflado.

Dimensionado por cálculo

6 kW

Carga punta UNE EN 12831 + ponderación ACS. Bomba opera entre el 50 y el 70 % la mayor parte del tiempo.

Fuente: UNE EN 12831 + CTE DB HE 1 anejo D

Los efectos económicos de la diferencia, mantenidos durante veinte años de vida útil teórica, se mueven en torno a los cuatro mil a seis mil euros de sobrecoste energético acumulado en favor del dimensionado correcto. A ese ahorro hay que sumar la reducción del riesgo de sustitución anticipada del compresor (típicamente entre dos mil y cuatro mil euros) y la mejora del confort acústico durante la vida del equipo.

Diez errores frecuentes del instalador sin asesor independiente

  1. Aplicar regla 100 W/m² sin justificación. Vigente para vivienda anterior a 1980, obsoleta para vivienda post-CTE 2006.
  2. No solicitar el certificado de eficiencia energética previo. Sigue siendo imprescindible: sin CEE previo no puede acreditarse la mejora que exige la deducción IRPF vigente (y en los expedientes Next Generation concedidos antes del cierre del 30 de junio de 2026 invalidaba la propuesta de ayuda), además de dejar el cálculo de demanda térmica en aproximación.
  3. Proponer bomba sin ficha técnica del modelo concreto. "Daikin gama media" no es suficiente; modelo concreto con SCOP nominal y curva de modulación.
  4. No considerar el factor de simultaneidad con ACS. Suma aritmética calefacción + ACS en lugar de ponderación realista.
  5. Sobredimensionar bajo el argumento de "los días más fríos del año". Para esos días la resistencia eléctrica de apoyo cubre la punta puntual sin necesidad de bomba sobredimensionada.
  6. Olvidar la modulación inverter moderna. Las bombas A++ modernas modulan entre 25 y 100 % de carga; el sobredimensionado fijo es contraproducente.
  7. Proponer suelo radiante sin valorar inercia térmica añadida. El suelo radiante con inercia de losa permite bombas de menor potencia con mejor eficiencia operativa.
  8. No medir la temperatura exterior real de la zona. Aplicar temperatura de diseño genérica en lugar de la del municipio concreto sobredimensiona en zonas cálidas.
  9. Ignorar la radiación solar pasiva. En orientaciones sur con buena exposición, las ganancias solares cubren entre el 15 y el 30 por ciento de la demanda diurna.
  10. No comparar con presupuestos alternativos. Tres presupuestos del mismo error procedimental coinciden, lo que valida la cifra para el cliente que no sabe.

Cómo verificar al instalador antes de firmar

Tres preguntas concretas con respuesta esperable, formuladas en la primera visita técnica. Si el instalador no responde con cifras concretas, falta competencia o falta voluntad de transparencia; en cualquiera de los dos casos, mala señal.

Primera pregunta: ¿qué método de cálculo de carga térmica has aplicado a esta vivienda? Respuesta esperable: "He aplicado UNE EN 12831" o "He calculado siguiendo el anejo D del CTE DB HE 1". Respuesta inadecuada: "He hecho una estimación por metro cuadrado" o "Por mi experiencia, esta vivienda necesita X kilovatios".

Segunda pregunta: ¿qué demanda térmica anual estimada tiene esta vivienda en kilovatios hora? Respuesta esperable: una cifra concreta entre 3.000 y 6.000 para zona A-B, entre 6.000 y 9.000 para zona C, entre 8.000 y 12.000 para zona D, superior a 12.000 para zona E. Respuesta inadecuada: "No sé exactamente, pero he visto bombas de este tamaño funcionar bien en viviendas parecidas".

Tercera pregunta: ¿por qué propones esa potencia y no la inmediatamente inferior comercial? Respuesta esperable: justificación técnica con números (carga punta de diseño, factor de simultaneidad ACS, margen de seguridad razonado). Respuesta inadecuada: "Por si acaso" o "Por margen" sin más detalle.

Rendimiento estacional esperable por zona

La etiqueta energética europea de bombas aerotérmicas declara el SCOP nominal calculado conforme a la norma EN 14825 con las condiciones climáticas medias europeas. Para España, la eficiencia real difiere de la nominal en función de la zona climática concreta donde se instala la bomba. Como orientación práctica con bombas comerciales A++ de gama media (SCOP nominal 4,0-4,5):

  • Zona A litoral mediterráneo (Almería, Murcia, Alicante, Canarias): SCOP real esperado 4,8-5,3. Temperatura exterior media en calefacción rara vez baja de 12 °C; la bomba opera en su rango óptimo más del 80 % del tiempo.
  • Zona B sur peninsular y costa (Sevilla, Valencia, Barcelona litoral, Mallorca): SCOP real esperado 4,4-4,9. Algunos picos puntuales bajan rendimiento; promedio anual ligeramente inferior a zona A pero todavía por encima del nominal.
  • Zona C interior templado (capitales del centro a altitud baja): SCOP real esperado 4,0-4,4. Coincide con el nominal de catálogo. Bomba bien dimensionada funciona en su punto declarado.
  • Zona D mesetas (Madrid, Castilla la Mancha sur, Castilla y León baja altitud): SCOP real esperado 3,5-4,0. Por debajo del nominal por la mayor severidad invierno. Resistencia eléctrica de apoyo se activa en picos.
  • Zona E norte peninsular interior y montaña (Soria, Burgos, Teruel, montaña Pirineos): SCOP real esperado 3,0-3,7. Sustancialmente por debajo del nominal. Conviene evaluar caldera de biomasa como alternativa o complemento.

Para profundizar

La guía general de aerotermia residencial con principios físicos y selección de equipo está en aerotermia para rehabilitación residencial. La calculadora de amortización con datos personalizables está en calculadora de amortización aerotermia. La comparativa profunda con caldera de gas natural por zona climática y perfil de usuario está en aerotermia frente a caldera de gas. Para entender cómo la nueva escala del CEE va a afectar a viviendas con aerotermia ya instalada, la cobertura está en la pieza de actualidad sobre el cambio del factor de paso.

Fuentes consultadas

Aviso editorial · YMYL

El dimensionado concreto de una bomba aerotérmica para tu vivienda particular exige proyecto técnico de instalación firmado por ingeniero técnico industrial o ingeniero industrial colegiado, con carnet de instalador térmico autorizado según RITE. Esta pieza describe el marco general y las preguntas críticas para verificar al instalador; no sustituye al proyecto técnico ni a la dirección de obra del profesional cualificado.

Preguntas frecuentes

¿Qué provincias españolas son zona climática A o B según el CTE?

La zona A (la más suave) cubre el litoral mediterráneo sur y sureste: Almería, Murcia, Alicante, las islas Canarias completas, y la franja costera de Málaga y Granada con altitud baja. La zona B comprende el sur peninsular interior y costas restantes: Sevilla, Córdoba, Huelva, Cádiz y Málaga interior; Valencia, Castellón, Tarragona y Barcelona litoral; Mallorca y Menorca; y las capitales con altitud media de Ciudad Real y Toledo. El Documento Básico HE del CTE publica la tabla completa de capitales y municipios con corrección por altitud cuando el lugar se eleva más de 200 metros sobre la capital o supera los 800 metros absolutos.

¿Por qué la demanda térmica en zona mediterránea es tan baja comparada con el resto del país?

Por la combinación de tres factores. Primero, los grados-día calefacción anuales en zona A se mueven entre 600 y 900, frente a los 2.000-2.800 de zona D o E. Segundo, la temperatura exterior media en periodo de calefacción rara vez baja de 10-12 grados, lo que mantiene la bomba en su rango óptimo de funcionamiento. Tercero, la radiación solar pasiva en orientaciones sur reduce sustancialmente las pérdidas térmicas medidas, aunque el cálculo del CTE no la pondera con su impacto real. La consecuencia es que una vivienda de 90 metros cuadrados bien aislada en zona A puede tener demanda térmica anual de 3.000-4.500 kWh, frente a los 8.000-10.000 kWh de la misma vivienda en zona D.

¿Qué pasa si la bomba se sobredimensiona en zona mediterránea?

Tres problemas operativos en cascada. Primero, ciclos cortos de funcionamiento: la bomba arranca, calienta rápidamente la inercia del sistema, se detiene, vuelve a arrancar. El arranque consume mucha energía y desgasta el compresor; los ciclos cortos reducen la vida útil del equipo entre un 15 y un 30 por ciento. Segundo, baja eficiencia real: el COP nominal se mide en condiciones ideales con la bomba a régimen de carga parcial óptimo; en ciclos cortos el COP real cae sustancialmente respecto al de catálogo. Tercero, ruido y vibración aumentados por el régimen pulsante de funcionamiento, especialmente molesto en patios interiores cerrados. El sobredimensionado no es conservadurismo prudente: es ineficiencia técnica con coste económico.

¿Por qué los instaladores tienden a sobredimensionar?

Por tres incentivos que tiran en la misma dirección. Primero, el comercial: una bomba más potente factura más y deja más margen al instalador, un efecto que se agravó mientras la ayuda Next Generation absorbía el sobreprecio (el Programa 4 cerró a nuevas solicitudes el 30 de junio de 2026) y que la deducción del IRPF vigente reproduce en menor medida. Segundo, el conservador: dimensionar al alza protege al instalador frente a una reclamación del cliente por falta de calefacción en un día atípicamente frío. Tercero, el de cálculo: muchos presupuestos no se elaboran con cálculo de carga térmica real (es lento y exige proyecto técnico), sino aplicando reglas de pulgar tipo "vatios por metro cuadrado" obsoletas que sobrestiman la demanda real de la vivienda moderna. La regla del 100 W/m² aplicada a una vivienda de 90 metros en zona A da 9 kW; el cálculo real da 4-5 kW. La diferencia se queda en la factura.

¿Cómo verifico si el instalador me está dimensionando bien?

Tres preguntas concretas con respuesta esperable. Primera, "¿qué método de cálculo de carga térmica has aplicado?" — la respuesta esperable es "el cálculo según UNE EN 12831" o "el procedimiento del CTE DB HE 1 anejo D", no "una estimación por metro cuadrado". Segunda, "¿qué demanda térmica anual tiene esta vivienda en kWh/año?" — la respuesta esperable es una cifra concreta entre 3.000 y 6.000 kWh para vivienda zona A-B, o entre 8.000 y 12.000 para zona C-D. Si te dan "no sabe" o un rango muy alto sin justificar, mala señal. Tercera, "¿por qué propones esa potencia y no la inmediatamente inferior?" — la respuesta esperable es un razonamiento técnico (carga punta, factor de simultaneidad, requisito de la zona) y no "por si acaso" o "por margen". Si el instalador no puede justificar técnicamente la potencia propuesta, pide segundo presupuesto con cálculo documentado.