Cuatro tipos de VMC y precios
Cuatro configuraciones cubren el espectro de soluciones de ventilación mecánica residencial. La elección depende del clima, del nivel de eficiencia energética buscado y del presupuesto disponible:
VMC simple flujo (extracción)
600-1.800 €
Extrae aire viciado de baños y cocina, deja entrar aire fresco por aireadores en ventanas. No recupera calor. Cumple CTE-HS-3 mínimo. Plazo 1-2 días.
VMC simple higroregulable
1.200-2.800 €
Caudal de extracción se ajusta automáticamente según humedad detectada. Mejor confort que simple flujo. No recupera calor.
VMC double flux con recuperador
4.500-8.500 €
Recupera 70-92 % del calor del aire extraído y lo transfiere al aire fresco entrante. Marca habituales: Aldes Dee Fly Cube, Atlantic, Helios. Plazo 4-7 días.
VMC double flux + filtro fino (PM2.5)
6.000-10.500 €
Como el anterior pero con filtros HEPA o EPA1 que retienen partículas finas. Recomendable en ciudades con NOx alto o personas con alergias respiratorias.
Cuándo compensa double flux vs simple
VMC simple flujo (600-1.800 €) cumple CTE-HS-3 y es suficiente para vivienda en zona climática α, A o B (Canarias, costa mediterránea cálida) donde la pérdida térmica por ventilación es marginal. VMC double flux (4.500-8.500 €) tiene sentido en zonas C, D, E con calefacción activa la mayor parte del año, donde el ahorro de 6-12 kWh/m²año recupera la inversión en 8-15 años. En vivienda Passivhaus o EnerPHit la double flux es prácticamente obligada por exigencias de demanda térmica ≤15 kWh/m²año.
Cómo se integra en una reforma de piso existente
La gran diferencia de la double flux frente a la simple flujo no está en el equipo, sino en que necesita dos redes de conductos recorriendo toda la vivienda: una que recoge el aire viciado de baños, cocina y aseos y otra que reparte el aire fresco a salones y dormitorios. Esos conductos tienen que ir por algún sitio, y ahí es donde piso y vivienda unifamiliar dejan de parecerse. En un chalet o casa con cubierta accesible y bajo cubierta transitable hay holgura para tender los tubos y alojar el recuperador sin pelearse con la altura de cada estancia. En un piso existente, en cambio, la red se distribuye por falso techo y cuando no lo hay obliga a crear cajones técnicos por pasillos y zonas de paso, o a bajar puntualmente la altura libre en algún tramo. Por eso el sobrecoste de obra de conductos en piso existente que recoge la tabla anterior se suma siempre al precio del equipo.
El orden de la reforma condiciona esa cuenta más que cualquier otra decisión. La instalación es mucho más limpia cuando se prevé antes de cerrar techos y trazar tabiques, porque los conductos quedan ocultos sin cajones a la vista y el recuperador encuentra su hueco de servicio en el diseño y no a posteriori. Conviene por tanto decidir si va a haber double flux en la fase de proyecto, no cuando la obra ya tiene los falsos techos montados: añadirla después implica reabrir techos recién terminados y rehacer parte del trabajo. Esa es la razón de fondo por la que sale natural en una reforma integral, donde el falso techo se reparte por toda la vivienda y los registros del recuperador caben en el plan, y resulta mucho más forzada como intervención aislada en una vivienda que no se va a tocar por dentro: el coste y la molestia de abrir caminos para los conductos pesan entonces sobre una sola partida en lugar de repartirse en una obra que ya estaba prevista.
Sinergia con aerotermia + aislamiento
La VMC double flux funciona mejor cuando se combina con un envolvente bien aislado: la ventilación es la principal pérdida térmica residual en vivienda con aislamiento moderno (40-60 % de la demanda total). En una rehabilitación profunda con SATE + ventanas + aerotermia, añadir VMC double flux reduce la demanda 25-35 % adicional y permite dimensionar la aerotermia con menor potencia. Cálculo personalizado en calculadora amortización con escenario "VMC double flux activada".